Cuando hablamos de "cuestión islámica" pueden surgir multitud de dudas, bien sean relacionadas con su definición o bien con las diferentes formas de abordarla. Para evitar posibles confusiones voy a definir lo que es la cuestión islámica según la perspectiva de este blog, así como a realizar un recorrido ameno por su historia y las particularidades que hacen de esta realidad una de las más importantes y peligrosas para la supervivencia de las naciones europeas.
El término "cuestión islámica" abarca todo el proceso de asentamiento y sustitución demográfica llevado a cabo por sociedades islámicas, desde la llegada de musulmanes hasta la creación de sociedades paralelas, lo cual puede desembocar en la sustitución absoluta de los pueblos europeos y la desaparición de las culturas nacionales. Nació a partir de los ataques a las torres gemelas el 11 de septiembre del 2001 y comienza su uso en España en 2004 tras los atentados de Atocha, popularizándose en varios sectores antisistema a raíz de la mal llamada "crisis de los refugiados", que veremos más adelante.
Para entender el origen de este término hay que retroceder hasta el siglo VII después de Cristo, específicamente hasta el 611 d. C., fecha del nacimiento del islam. La religión islámica comenzó su expansión hacia el norte y el oeste, conquistando territorios entonces mayoritariamente cristianos y masacrando a todos los ciudadanos y aldeanos que no aceptasen la media luna. Se llevaron a cabo, además, numerosos ataques a ciudades portuarias y costeras del litoral mediterráneo y la invasión del Reino Visigodo en el 711 d. C. Posteriormente un tercio del Imperio Bizantino fue invadido por las tropas árabes, lo que poco tiempo después desencadenaría la Primera Cruzada, la cual culminaría con la toma de Jerusalén en 1099 d.C.
Más tarde sería el Imperio Otomano quien seguiría la obra emprendida por el Imperio Árabe, hostigando igualmente a los pueblos del litoral mediterráneo (siendo muy conocidos y temidos los piratas turcos en la costa española), invadiendo los Balcanes y llegando a las puertas de Viena. La ocupación de los Balcanes y de Grecia acabaría completamente a principios del siglo XX con la Primera Guerra Mundial.
La agresión islámica continuó por medio de revueltas y ataques esporádicos organizados por musulmanes que se han perpetuado hasta nuestros días. Dos de estos ataques son considerados los atentados yihadistas más graves ocurridos en las últimas décadas en Europa: el atentado del Vuelo 103 de Pan Am (atentado de Lockerbie, 21 de diciembre de 1988) con casi trescientos fallecidos y el atentado de Atocha del 11 de marzo de 2004, con ciento noventa y una víctimas y más de dos mil heridos. No obstante, el primer atentado islamista ocurrido en España fue el atentado del restaurante "El Descanso", el 12 de abril de 1984, con dieciocho víctimas mortales.
Con la llegada masiva primero de inmigrantes y luego de los mal llamados "refugiados" los ataques yihadistas han vuelto a cobrar fuerza y el número de violaciones perpetradas por musulmanes ha aumentado drásticamente. Acompañando a esta ya conocida como invasión silenciosa se ha llevado a cabo en varias ciudades suecas y alemanas como Estocolmo, Colonia, Múnich, Stuttgart y Berlín lo que los musulmanes llaman "taharrush gamea", lo cual consiste en rodear a una mujer y violarla en grupo repetidas veces mientras otros musulmanes evitan que la mujer pida auxilio.
La llegada masiva de islamistas ha significado, además, la radicalización paulatina de la juventud musulmana ya asentada en Europa. A través de las redes sociales, especialmente Twitter, los jóvenes musulmanes comparten no sólo información acerca del Corán y de las abominables doctrinas islámicas, sino también propaganda yihadista.
Los medios de comunicación y la élite política han contribuido a esta situación mediante la difusión de mentiras respecto a personajes como Bashar al-Assad y su lucha antiterrorista, limpiando la imagen del islam, silenciando buena parte de las agresiones islámicas, etc. Asimismo los medios y la élite política han promovido leyes para evitar la "islamofobia", facilitando así la propagación de información yihadista y acallando con el término "islamófobo" a toda aquella persona que defienda posturas contrarias a la islamización.
Éste es uno de los muchos perfiles filoterroristas y radicales de la red:
Esta chica vive en Madrid, y es muy conocida en las redes sociales por sus comentarios violentos, sus posturas proterroristas, las diversas citas en árabe del Corán que sube, su firme posición a favor de la llegada de refugiados, la difusión de mentiras acerca de la lucha antiterrorista, etc., además de seguir a varias cuentas de políticos de Arabia Saudí o de imanes famosos por sus comentarios yihadistas. Como podéis ver, dice no ser terrorista, pese a promover abiertamente la violencia contra quien critique su religión.
Como esta chica hay cientos de perfiles en Twitter y Facebook que se apoyan y se defienden entre sí, conformando una red que facilita la radicalización de la población musulmana. No obstante, las redes radicales y de captación de yihadistas no están sólo en internet, sino mucho más cerca de lo que pensamos. De estas redes y del silencio mediático hablaré en la próxima entrada.
Saludos.


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