¿Cuántas veces hemos oído que tenemos suerte por vivir en un país democrático donde podamos expresar nuestras ideas libremente?, supongo que no soy el único que está harto de eso, ¿verdad?
~
Hace aproximadamente dos meses se planteó en mi instituto un programa de intercambio con un centro de la ciudad sueca de Kalmar. Desde tercero de la ESO quise participar en uno de éstos, por lo que decidí apuntarme. Una vez pagados los quinientos euros que costaba la actividad, me dieron el número de la chica en cuya casa iba a estar durante una semana y quien posteriormente vendría a la mía en el mes de abril (nosotros acudiríamos a Suecia este mes de enero).
Una vez empezamos a hablar, nos caímos estupendamente. Hablamos de Suecia, de España, de nuestras familias, etcétera; de lo que se suele hablar cuando tratas de conocer a alguien, en resumen. No obstante, surgió el tema del feminismo —en el que ambos nos manejábamos muy bien, mas desde diferentes puntos de vista—, de la multiculturalidad y de la inmigración. Le expuse mis opiniones sin insultar —si bien haciendo bromas y usando mi peculiar tono irónico—, argumentando y explicándome, pero ella no hizo lo mismo.
Días después de esta conversación llega a mí esta carta, remitida desde el instituto sueco:
Una vez empezamos a hablar, nos caímos estupendamente. Hablamos de Suecia, de España, de nuestras familias, etcétera; de lo que se suele hablar cuando tratas de conocer a alguien, en resumen. No obstante, surgió el tema del feminismo —en el que ambos nos manejábamos muy bien, mas desde diferentes puntos de vista—, de la multiculturalidad y de la inmigración. Le expuse mis opiniones sin insultar —si bien haciendo bromas y usando mi peculiar tono irónico—, argumentando y explicándome, pero ella no hizo lo mismo.
Días después de esta conversación llega a mí esta carta, remitida desde el instituto sueco:
La actitud del centro sueco viola varios artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, particularmente el art.18 y el art.19, asimismo el título X del Código Penal, por lo que me he visto en la obligación de escribir una carta de respuesta.
Todos deberíamos preguntarnos si en esta sociedad de democracia y libertad existe realmente esa libertad que nos intentan vender, porque, personalmente, he comprobado en numerosas veces que no es así.
