miércoles, 6 de mayo de 2015

#5: No estamos preparados para emergencias.


    El lunes, una alumna empezó a marearse a primera hora de la mañana, sentía un dolor de cabeza que iba en aumento con el paso de los minutos. En cuestión de un cuarto de hora, la alumna pasó de un leve dolor a hiperventilar, tiritar y balbucear. La tumbamos y ayudamos en lo que buenamente pudimos, pero lo único que hacía era empeorar.

    Dado que el "ataque" no cesaba, decidimos llamar al centro de salud (que se encuentra a pocos metro del centro, en la misma calle). La ineptitud del profesorado (sólo ayudó una profesora) frente a esta clase de emergencias, y pese a la falta de un plan de actuación o de material técnico para estos casos (no hay silla de ruedas, sólo hay un par de muletas, los botiquines están vacíos y mal distribuidos, no hay ningún profesional mínimamente capacitado para asistir estas emergencias...), la ayuda tardó en llegar media hora o más.


    Se avisó a tres profesoras, con la única respuesta de la ignorancia a cómo actuar. Ninguno de los alumnos presentes tenía nociones de cómo ayudar. No hay nada que el instituto pueda hacer, en primera instancia, para ayudar en estos sucesos tan desafortunados.

    Pido, como alumno preocupado, como víctima de la inutilidad y no como patriota inconforme, una serie de materiales y nociones para prevenir y tratar estas situaciones:


  •  Una o dos sillas de ruedas para los alumnos que las necesiten.
  •  Botiquines, uno o dos, bien cuidados y equipados en cada planta.
  •  Fichas médicas de las enfermedades y sus consecuencias de todos y cada uno de los alumnos del centro, para saber rápidamente qué enfermedad está sufriendo un alumno y actuar así acorde a la misma.
  •  Uno o dos miembros del sistema sanitario que estén presentes en el centro a medio jornada (o jornada completa), turnándose entre sí.
  •  Impartir nociones de primeros auxilios en cada curso de secundaria y batchillerato, siendo éstas las posibles salvadoras de una persona en múltiples casos.


    La chica tuvo que ser tratada por médicos profesionales; dado el déficit de conocimiento de la enfermedad por parte del colectivo docente, y el superávit de ineptitud por parte de todos. Los días siguientes la chica asistió a las clases como de costumbre, pero hemos de saber tratar estas emergencias desde su fase más temprana.