En las aulas se impone una serie de pensamientos e ideas izquierdistas, los cuales forman parte del conocido como marxismo cultural. Éste es un conjunto nocivo de ideas igualitaristas, feministas y anti-nacionalistas que, deliberada pero sutilmente, nos imponen a diario y constantemente.
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Desde el comienzo del curso, en asignaturas como literatura, filosofía y lengua, las profesoras nos han estado bombardeando con propaganda feminista. En la primera asignatura se nos dijo que el lenguaje castellano es sexista, alegando que no poseemos un género neutro diferenciado (en nuestro idioma, el neutro es representado por la letra o; e. g. ello, aquello). En filosofía, la profesora nos contó la archiconocida falacia de la diferencia salarial (la cual es inexistente en el funcionariado, pues ambos sexos cobran lo mismo; y, para más inri, las mujeres poseen ciertos beneficios de los cuales el género masculino es privado a menudo, tal es la baja por natalidad), y seguidamente nos hizo preguntas como "¿por qué la gente contrata a una mujer para hacer de canguro?", "¿por qué hay más hombres en las empresas de reparaciones?", "¿por qué los hombres triunfan más?".
Estas preguntas causaban un malestar general en el público masculino de la clase, debido a que somos minoría. Las cínicas preguntas de la profesora lograron un sentimiento de culpa en los estudiantes, haciéndonos sentir parte de esta elaborada injusticia que el feminismo defiende como cierta. Esto, estimados lectores, es la esencia del feminismo: atacar al género masculino, y más exactamente, al hombre blanco heterosexual.
El feminismo enfrenta a la mujer contra el hombre y contra su propia naturaleza, consiguiendo que la natalidad disminuya y que la estabilidad social se vea mermada debido a los constantes enfrentamientos que el feminismo crea para justificar su abstracta y estúpida lucha. El hombre blanco heterosexual -catalogado por las feministas como el género opresor- pasa a ser un ente casi demoníaco, siendo el culpable de todos los males de la sociedad. Prueba de ello es un texto de Rosa Montero, publicando en El País en Febrero de 2010, que relacionaba la opresión que las mujeres sufren en Oriente Medio con las sociedades occidentales, nuestra cultura y el hombre blanco heterosexual, casi exentando a los musulmanes y al islam de cualquier culpa.
Si alguien duda de esto, le invito a leer las declaraciones de varias adalides del feminismo actual:
Quiero decir, realmente los pondría en algún tipo de campo donde puedan conducir en quads, bicicletas o caravanas blancas.
Les daría a elegir entre varios vehículos, no les daría porno y no serían capaces de luchar. ¡Tendríamos guardianes, por supuesto!
Las mujeres que quisieran ver a sus hijos o a sus hombres queridos, serían capaces de ir y visitarlos, o sacarlos como si fueran un libro, y luego traerlos de vuelta.
Esto es el feminismo; empezó como un movimiento noble, pero degeneró en pocos años hasta convertirse en lo que tenemos actualmente. Y es este sucio, degenerado y putrefacto movimiento lo que se está implantando en la sociedad mediante dobles sentidos y actos propagandísticos. Las medidas tomadas por la Junta de Andalucía, contando con el beneplácito del gobierno central, promueven una educación excesivamente izquierdista, pues no nos imponen únicamente el feminismo, sino que tergiversan, manipulan y desmiembran la historia de España para controlar nuestro pensamiento. Un ejemplo de ello es la Guerra Civil, la cual nos la presentan como un conflicto entre buenos y justos (republicanos, el Frente Popular) y crueles totalitarios (el bando nacionalista. De este tema hablaré en otra entrada).
Este adoctrinamiento no ocurre sólo en las aulas, también se da en redes sociales como Tumblr y Twitter, e incluso en la propia televisión. ¿Quién no se ha preguntado alguna vez por qué las grandes empresas decoran su logotipo y su imagen de perfil con la bandera del colectivo LGTB cuando llega la fecha de su celebración?, ¿quién no se ha cuestionado por qué hay tantos mensajes subliminales que posicionan al hombre blanco heterosexual como el eternamente malo en las series y películas que vemos a diario?, y, lo que es quizá aún más evidente: ¿por qué se cuelgan en los institutos carteles y pancartas que nos recuerdan constantemente el número de mujeres víctimas de violencia, pero nunca el de las víctimas masculinas? Además, nos ocultan que la tasa de violencia contra las mujeres es mayor allí donde la población musulmana es más notoria.
La manipulación de las mentes por medio de la educación es algo que llevo criticando desde hace mucho tiempo, y aún me sigue sorprendiendo que haya gente ciega ante estos problemas. La educación nos adoctrina, nos manipula y pretende controlarnos... Entrad en un instituto y me comprenderéis.




