Buenos días, lectores.
La razón por la que el blog ha experimentado un abandono tan prolongado se debe a dos motivos. El primero de ellos es que este blog nació para analizar y exponer los errores del sistema educativo, así como las labores propagandísticas que se llevan a cabo sobre los estudiantes, y creo que todo lo que pretendía criticar ya ha sido criticado. El segundo es que he sido expulsado del centro en el que cursaba segundo de bachillerato, en Málaga, por ciertos problemas con una profesora, por lo cual no he hallado razón para continuar un blog sobre educación una vez expulsado.
Las salidas que me he estado planteando han sido, por una parte, abandonar definitivamente este blog, pero no a sus lectores, respondiendo a los comentarios que puedan surgir y permaneciendo activo para aquél que desee contactarme. Por otro lado, también medité la posibilidad de darle a este blog una temática distinta, abordando temas que no estén directamente relacionados con la educación, tales como la inmigración, las élites internacionales, el sistema político, entre otros. Sin embargo, también he de encontrar la motivación que tuve cuando comencé este proyecto, que se ha ido alejando de mí conforme me veía sin temas que tratar.
Más allá de la decisión que tome, deseo dejar un mensaje que, quizá, sea el último:
La vida de un hombre la construye él, pero el camino de la voluntad es duro. No nacemos predestinados; no hemos de obedecer aquéllo que no sea lo justo y lo correcto, ni tampoco podemos dejarnos llevar por el miedo y la soledad que quienes nos oponemos a esta sociedad moribunda sentimos en muchas ocasiones. Quienes nos intentan convencer de lo contrario son, precisamente, quienes se benefician de nuestra obediencia ciega. Recordad que la iniquidad, la mediocridad y la injusticia tiránica no marchitan, pues ya están pútridas, sino que han de ser combatidas y derrotadas con la palabra y la acción.
No nos quedemos sentados en la grada de los cobardes, viendo cómo este espectáculo abominable se lleva a cabo. Hallemos en nosotros, en nuestro pasado y en el futuro que anhelamos y que lograremos construir la fuerza y el coraje necesarios para vencer esta guerra contra todo lo malo y putrefacto que carcome las raíces de lo que somos. Muchos prefieren mirar para otro lado; otros se conforman con hablar, sin mover un sólo dedo por lo que defienden; pero sabed que son los valientes quienes inician el camino hacia la victoria, quienes son recordados como héroes.
Si de verdad deseáis algo, abandonad lo que os impida lograrlo y volcad vuestra vida en ello, sin amedrentaros por el miedo al fracaso o a las represalias, y manteniendo vuestros ideales y la razón de vuestra lucha por encima de cualquier adversidad. En el coraje y la perseverancia nos aguarda la gloria.
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