Antes de proceder, me gustaría pedir disculpas por la reciente tardanza en publicar una nueva entrada, y a la vez despedir la Semana Santa hasta el año próximo.
¡En efecto! Me encontraba sentado en la última fila, escuchando a la profesora que nos tocaba, cuando se me ocurre mirar, desde mi asiento, el resto del aula. ¡Vi a una compañera con un paquete de American Legend!, ¿qué clase de educación, cívica y de valores, enseñan a nuestros jóvenes, para que tengan la poca vergüenza de hacer eso?
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"¡Que te coja una maldición gitana!" - ¿quién no ha escuchado esto alguna vez?
Pues sí, alguien ha echado una "maldición gitana" sobre el instituto. Tenemos (no sólo en el instituto, sino en toda la sociedad) un problema con el vicio, generado por la relatividad moral (ya hablaré de este tema en otra entrada).
Cuando digo "mardisión hitana", no lo digo al azar. Hay camellos en el instituto (como oís, camellos) que regalan y venden tabaco, alcohol, e inclusive droga, a otros alumnos, ¡y estos camellos son, en su mayoría, gitanos!
No es la primera vez que ocurre esto, ni la última si seguimos el rumbo marcado hasta la actualidad; es un suceso que, desgraciadamente, puedo apreciar a diario: alumnos fomentando vicios, a su vez promovidos por el propio sistema.
No quiero refugiarme en la acusación fácil, en el chivo expiatorio del que muchos hacen uso. De hecho, no me arriesgo a errar cuando afirmo que la raza (no obviemos la educación, pero he de resaltar la realidad racial de los problemas) es uno de los factores decisivos en el comportamiento de uno mismo para con los demás; el comportamiento social.
No veo casual que los que más amonestaciones y quejas reciben por parte tanto de alumnos como de profesores, y de la propia directiva, sean los gitanos, directamente seguidos por los inmigrantes. Por poner un ejemplo con poco margen de error: el que da tabaco es, por excelencia, un sudamericano (sin ningún rasgo europeo, se nota a simple vista que es originario de aquellas tierras), los que más consumen son los mismos gitanos, y luego los que se juntan con gitanos. Los que no fuman son, al 94%, los que no se juntan con gitanos.
Me reitero al decir que huyo de estereotipos y tópicos xenófobos: mi visión ha sido forjada, única y exclusivamente, por mis propias experiencias y observaciones.
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Mas no quiero centrarme en el tema racial, por ahora. Lanzo, como es habitual, una pregunta al aire para finalizar esta entrada: ¿Quiénes fomentan estos vicios?, ¿qué se hace para erradicarlos?, ¿realmente se lucha contra ellos, o es lo que nos hacen creer?


Buen blog el que tienes deberias de usarlo mas a menudo , 1 blog cada semana seria muy interesante debido a que el contenido se ve cimentado por un gran culto español
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